
Te quedas sentada en la cama con la espalda pegada en la pared,
mientras apagas el despertador y te pesan los parpados del sistema,
maldices la hora, el sueldo,...
Exprimo los treinta minutos de sueño mientras tu me observas,
se esfuman velozmente hasta que apareces con mi abrigo y me das un beso de despedida
despierto
comienzo mi día con personitas que están de vuelta de todo
me sorprenden, mientras que ellos no se escandalizan por nada
les llevo diez años de edad, pero no de experiencias traumáticas.
