somos como un caballo
que no se acuerda ya
de la última valla que ha saltado.
Venimos corriendo y corriendo
por una larga pista de siglos y obstáculos
de vez en vez, la muerte...
¡El salto!
y nadie sabe cuántas
veces hemos saltado
para llegar aquí, ni cuántas veces salaremos
para llegar a Dios que está sentado
al final de la carrera
esperándonos.
Lloramos y corremos,
caemos y giramos,
vamos de tumbo en tumba
dando brincos y vueltas entre pañales y sudarios.
León Felipe
2 comentarios:
A veces me siento un caballo corriendo sin rumbo fijo, otras veces pataleando y otras veces muy decidido.
Muxu
lo unico que hacemos es saltar y saltar intentando buscar nuestro lugar.
Un abrazo
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