jueves, 23 de octubre de 2008

el autobús


el autobús se ha convertido en un lugar de confidencias, de desvelar secretos. Yo no contaré tu secreto y tu tampoco contarás el mío, así me lo dijo.

Esperé, llegó, subí, pagué, me senté, confesó, confesé, toqué el botón y nos bajamos.

Pero cuando bajamos de ese autobús ya no eramos los mismos.

2 comentarios:

profetabar dijo...

Si, cuantas veces hemos conversado con alguien a quien no veremos jamás, y después de que termina el viaje, y nos despedimos, ese "ya no somos los mismos" se convierte en un gran desahogo.

Joseba dijo...

Y pensar que, de no haber coincidido en ese autobús tantas veces, no seríamos tan amigos a día de hoy... ;)